.La dirección de Juan Carlos Rubio es limpia y natural; el duelo interpretativo entre los dos actores, pirotécnica incandescente donde, en un lapso narrativo de veinticuatro horas, asistimos a la cara oculta de los dueños del mundo. Mamet está donde ha estado siempre: en la crónica de su tiempo, en la moralidad o no del poder económico y social, en esa sociedad americana auditada por esa impunidad e insolencia en permanente conflicto, a la vez que aplaudida en todo en el planeta…..